Review MdT 3×04: Tiempo de ilustrados

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Seguimos repasando la tercera temporada de nuestra serie española favorita de la mano de uno de los artistas más renombrados de nuestro país: Francisco de Goya y Lucientes, el pintor que nos dio obras tan conocidas –y diversas- como Los fusilamientos del tres de mayo, La familia de Carlos IV, La maja vestida o Saturno devorando a su hijo. Obras tan diferentes como excepcionales que sirven como una pequeña muestra del inmenso talento de este pintor, cuya biografía ya ha inspirado obras de ficción como Los fantasmas de Goya (2006) y cuyo nombre ya es para muchos sinónimo del premio más valioso para la industria del cine en nuestro país. Era cuestión de tiempo verlo en El Ministerio, ¿no?
El episodio de esta semana comienza en el mismísimo museo del Prado, donde un turista –oriental, como no podía ser de otro modo- ve cómo ante sus ojos se destroza, como por arte de magia, una de las joyas del museo: La maja desnuda. El pobre hombre, sorprendido, no sabe lo que nosotros como espectadores, sí podemos ver: que un grupo de encapuchados lo está rajando. Como no podía ser de otra manera, esto desencadena la siguiente misión de nuestra patrulla: volver a 1799 para convencer a Goya de que vuelva a pintar el cuadro.

La misión se presenta con varias dificultades: por una parte, el cuadro se mantuvo en secreto hasta varios años después de ser pintado, con lo que no se podría hablar abiertamente de él. En segundo lugar, no está clara la identidad de la modelo que sirvió para pintarlo (aunque, como bien comenta Amelia, las teorías más importantes apuntan a La Duquesa de Alba o a Pepita Tudó). Y, por último, la patrulla recibe el encargo de no hablar con el Ministerio de la época, por miedo a que Godoy descubra la existencia de las puertas y pueda vender la información a los franceses. Por ello, Salvador Martí se guarda un as bajo la manga: encargar a Velázquez que pinte una copia del cuadro –como retratista oficial del ministerio-, en caso de que fuera necesario. Un Velázquez que, por supuesto, está deseando conocer a uno de sus autores favoritos, junto a Picasso y él mismo: la Santísima Trinidad del arte español. Velázquez plagiando a Goya… la magia de esta serie.

En cualquier caso, tenemos a la patrulla en 1799, buscando a Goya… y eso se convierte en un regalo para el espectador. Como sucede habitualmente, uno de los aspectos en los que más destaca esta serie es en la recreación de los ambientes y las épocas a las que hace homenaje. Y una vez más lo ha vuelto a hacer aquí. Para muestra, este maravilloso plano imitando La Pradera de San Isidro (junto a su original):

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Además, como en esta serie no se da puntada sin hilo, los guionistas aprovechan para presentarnos a la expedición Malaspina como la coartada de nuestros personajes para conocer a Goya. Otro de los grandes fuertes de El Ministerio, sin duda: cuánto se aprende con ella.

La visita de la patrulla, en el momento más indicado, nos ayuda a conocer la versión elegida por El Ministerio (la serie) para explicar el nombre de la modelo del cuadro de Goya: la cara de Pepita Tudó con el cuerpo de la Duquesa, con lo que las dos teorías más populares quedan confirmadas en la versión elegida por la serie.

En cualquier caso, las cartas pronto quedan sobre la mesa: Goya se niega a volver a pintar el cuadro (encargo de Godoy), y el primer ministro, como medida de presión, soborna a la Duquesa de Osuna (protectora del pintor) con retirarle la concesión de la inclusa promovida por la Junta de Damas hasta que no consiga que Goya vuelva a pintar el cuadro.

Una misión, pues, muy complicada que, por culpa de Alonso, añade una dificultad más: la de hacer que Simón Bolívar vuelva a caerle en gracia a María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza, una de las damas de la Junta (y futura esposa de Bolívar), que ha visto menguada su opinión sobre el futuro libertador de América por culpa de las burlas que provoca Entrerríos. Una vez más, pues, tenemos a Alonso trabajando en una misión que va en contra de sus principios, al ayudar a uno de los que –para él- supusieron el fin de la grandeza del imperio español. Aunque lo cierto es que el carácter del joven apocado que vemos en el episodio poco se parece a la imagen que podríamos tener de él leyendo los libros de historia…

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En cualquier caso, otra de las cosas que más han llamado la atención de este episodio ha sido su carácter reivindicativo, que se ha dejado entrever en más de una escena. La más clara, posiblemente, sea la conversación entre Ernesto y Salvador, que tan bien retrata a muchas de las figuras reconocibles de nuestro país:

  • Salvador: La sabiduría popular no tiene mucho que envidiar a la de los que van de intelectuales. Y eso define perfectamente nuestra situación. Si hay posibilidad de que pase algo malo, pasará lo peor.
  • Ernesto: Hemos superado muchas crisis… esta no tiene por qué ser diferente.
    Salvador: Lo difícil no es superar las crisis. Lo difícil es… las heridas que quedan abiertas. Y España está llena de ellas.
  • Ernesto: Sí, que las abren precisamente aquellos que se creen con la verdad absoluta ¿eh? y tratan de imponerla a los demás. […] Se les llena la boca de palabras como “patria”, “Dios”, y luego negocian con las dos cosas.
  • Salvador: O los que proclaman revoluciones y, cuando triunfan, imitan a las dictaduras que antes criticaban tanto… sin saber que todo no es más que una lucha entre hermanos.

Pero no sólo en boca de estos personajes se refleja el pesimismo. También Amelia lo describe a la perfección en su conversación con Goya: “Así ha pasado siempre y así seguirá pasando en este país tan injusto. Los inteligentes acaban divididos en mil luchas intestinas. Los audaces, frente al pelotón de fusilamiento. Los íntegros, en el exilio. Y los inocentes, en la miseria.

Y, por supuesto, no podemos dejar pasar a Pacino, y su ruptura de la cuarta pared con recado incluido a Timeless” y la originalidad.

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Pero si hay alguien a quien afecta la desmotivación que se refleja en estos diálogos, es, sin duda, el propio Goya: su incapacidad de volver a pintar La maja no se debe sólo a sus desengaños amorosos, sino a una causa mucho más profunda, como es la falta de confianza en un país cuyo futuro cada vez ve más oscuro. Estamos ante el inicio de la transición que el pintor experimentó hacia su época más oscura, que tuvieron como resultado las Pinturas Negras de la Quinta del Sordo.

En cualquier caso, la misión sigue abierta, y Amelia decide aprovechar el interés que ha despertado en el pintor para posar como modelo para la nueva versión de La maja desnuda. Ni la Duquesa de Alba ni Pepita Tudó… es Amelia la chica “de pechos operados”, según palabras de Angustias. Una escena muy íntima y llena de belleza que ayuda a que nuestra historia recupere una de sus obras cumbre del arte.

Lo mismo ocurre con el resto de frentes abiertos en el episodio: Velázquez consigue conocer a Goya (aunque no oye de él las opiniones que esperaba) y Bolívar conquista a su amada (aunque ésta morirá pronto). Una de cal y otra de arena. Aunque, por suerte, sí hay una historia que nos deja con buen sabor de boca: la Junta de Damas recupera por fin el control de la inclusa, salvando así la vida de cientos de niños. Y, de paso, Pacino les hace un regalo muy especial: el diseño de un biberón, esencial para evitar la propagación de enfermedades contagiosas entre los pequeños. Como se explica en el guion del episodio, la Junta de Damas inventó un biberón… ¿por qué no atribuírselo a Pacino?

En resumen, un episodio complejo que, además, nos deja un misterio abierto de cara al futuro: como se desvela en un momento, los autores del destrozo del cuadro de Goya no son otros que la sociedad secreta de El Ángel Exterminador, que sin embargo se creó veinte años después –por cierto, excepcional su presentación utilizando, de nuevo, el estilo de las últimas pinturas de Goya-. Tenemos, pues, una sociedad oculta que viaja en el tiempo y a la que posiblemente pertenezca Marta, la novia de Pacino a la que conocimos en el primer episodio de la temporada. Si bien ya nos habían dado algunas pinceladas de esta sociedad secreta en los episodios anteriores, ahora las cartas empiezan a ponerse sobre la mesa, y la cosa pinta de lo más interesante… Veremos cómo avanza esta trama en los próximos episodios. Por lo pronto, en breve tendremos “Tiempo de esplendor”, con el regreso, nada menos, de Lope de Vega, uno de nuestros personajes históricos favoritos de la serie. ¡Nos vemos pronto para comentarlo!

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